5 consejos para perseverar con tu web sin morir en el intento

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Un importante porcentaje de blogs y sitios web acaban siendo abandonados por sus creadores. La mayoría después de unos meses, otros al cabo de varios años, tras mucho esfuerzo y horas invertidas.

No es fácil perseverar, esa es la verdad. Internet es un medio muy exigente y, por eso, debes tener la suficiente energía y motivación. En este artículo te doy cinco pautas que a mí me han ayudado a seguir adelante con mis proyectos personales.

1. Márcate un ritmo que puedas mantener

Algunos proyectos comienzan demasiado deprisa, mientras que otros crecen tan desmesuradamente que sus autores terminan siendo devorados por su propia criatura, como consecuencia de una frecuencia de publicación poco realista, muy difícil de mantener a medio o largo plazo.

No estás corriendo los cien metros lisos, sino una carrera de fondo. Yo prefiero dosificarme, eligiendo una cadencia que pueda conservar en el tiempo. Lo importante es ser regular, siguiendo el ritmo que creas conveniente. Ten en cuenta que, aunque hace unos años primaba la cantidad a la hora de conseguir un buen posicionamiento, ahora tiene más peso la calidad de los contenidos. No siempre es sencillo determinar la asiduidad idónea, entre otras cosas porque tu situación familiar o laborar puede cambiar, pero a mayor planificación, mejores resultados.

2. Encuentra tu espacio en Internet

Un motivo por el que muchos webmasters no persisten está en la escasez de visitas. Si los datos que ves en las estadísticas no son buenos, acecha el inevitable desánimo. A nadie le gusta estar predicando en el desierto.

Hay temas que, simplemente, no son atractivos para los internautas. Un adecuado análisis de tendencias de búsqueda, con herramientas como Google Trends o SEMrush, te ayudará a dirigir o reorientar tus publicaciones. De todas formas, lo primordial no es sólo la cantidad de visitas, sino el verdadero interés que despierte tu sitio, reflejado por métricas como la duración media de las sesiones. Además, al igual que en el primer punto, conviene marcarse unos objetivos realistas.

A veces los resultados tardan en llegar, de hecho el primer año es especialmente complicado. Recuerdo la desesperación de un cliente porque, al mes de terminarle el desarrollo de su web, aún no la encontraba en primera página para su palabra clave principal. Por suerte sólo tardó en estar ahí cuatro meses, aunque no es lo normal. Google no está con los brazos abiertos esperando tu maravilloso proyecto. Eres tú el que debes demostrarle que merece la pena. Y eso lleva tiempo, ya que Google otorga una gran relevancia a la antigüedad; a las iniciativas a largo plazo.

3. Céntrate en una temática que conozcas bien

A la vista de la masificación de contenidos que hay en la red, plantéate esta cuestión: ¿por qué van a leer los míos? En mi opinión, te leerán si conoces muy bien el tema que tratas, lo expones con claridad y aportas valor al usuario.

Hay dos errores que se cometen frecuentemente. Uno de ellos, más habitual en blogueros, está en mezclar aficiones personales, sin relación entre ellas. Puede que te apasionen la artesanía y el ciclismo, pero no tiene sentido aunarlas. Otro fallo está en intentar abarcar mucho. Ya sabes el refrán de “quien mucho abarca poco aprieta”. Pues bien, deja lo general para los sitios en los que trabaje un equipo de personas y céntrate en lo específico. Si hablas de películas te va a costar destacar frente a grandes portales de esta temática. Probablemente te irá mejor si concretas, centrándote más en el de cine de autor, por ejemplo.

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4. Planifica tus contenidos

En el primer apartado te comentaba la importancia de una buena planificación. Casi todos podemos correr los cien metros lisos, con más o menos destreza, pero una carrera de fondo necesita una adecuada preparación. Por eso, nunca te dispongas a escribir sin saber de antemano el tema, a expensas de que te llegue la inspiración. Eso no funciona. Mejor haz una lista de artículos que te gustaría ir abordando.

Sobre todo al comienzo, cuando todavía no tienes hábito de escritura, cuesta aportar buenos contenidos. Si es tu caso, no te desanimes. Todo requiere tiempo y hay que ir paso a paso. Adquirir práctica será una de tus principales bazas para no acabar desistiendo, desalentado porque tardas demasiado en elaborar cada post.

5. Disfruta del camino

Administrar una web supone hacer uso de un tiempo que renuncias a dedicar a otras actividades. Eso implica que, para perseverar, te debe atraer mucho. Tiene que ser realmente gratificante para ti y ayudarte a crecer como persona. Lógicamente, aunque existe la opción de monetizar de distintas maneras, precisa de un tráfico elevado o muy cualificado -para la venta-, y no siempre es posible obtener una contraprestación económica significativa, por interesante que sea tu proyecto.

Como te decía al principio, estas pautas me han funcionado. No obstante, si has perdido el interés, quizá no debas esclavizarte a tu propia web. Sin embargo, antes de comenzar o si estás en ello, plantéate qué puede ofrecerte tu sitio más allá de la próxima semana o del próximo mes. Los altibajos son inevitables. Seguro que un corredor de fondo, durante la carrera, pasa por momentos en los que desea tirar la toalla, pero lo que le impulsa a continuar es la motivación de llegar a la meta y la certeza del camino a seguir para logarlo.